Maternidad y autocuidado: un compromiso necesario para todo el año

y mucho más en Navidad

En diciembre, todo se llena de mensajes sobre paz, unión, gratitud, amor, familia, fotos espectaculares, ilusiones… y autocuidado. De repente, vivimos con la falsa sensación de que en Navidad es “válido” que una madre piense en ella misma. Pero la realidad es que es la época del año cuando una madre en lo único que no piensa es en ella misma.

No tiene tiempo para pensar en ella, la ilusión de ver feliz a sus hijxs, encargarse de los regalos, la comida de estos días, hacer las compras, ir a trabajar … y todo lo que implica Navidad. La carga emocional en la maternidad es constante: las necesidades no se encienden con las luces del árbol ni se apagan cuando se guardan los adornos. Ojalá fuera así de simple y fácil, pero no es la realidad.

La maternidad es una experiencia profunda, intensa y, muchas veces, extenuante. Y aunque socialmente se espera que las madres sean fuentes inagotables de energía y disponibilidad, lo cierto es que el bienestar emocional no puede limitarse a una época del año. De hecho, las madres son seres “normales” y se agotan como todos, se enfadan, se cansan, tienen necesidades, deseos, ilusiones que durante mucho tiempo dejan de lado para cuidar de sus hijos.

El autocuidado no es un premio navideño: es un pilar que sostiene tu salud mental durante todo el año.

El mito de la madre que puede con todo… especialmente en diciembre. diciembre suele venir acompañado de un nivel extra de exigencias: regalos, actividades escolares, celebraciones familiares, expectativas culturales sobre “hacerlo todo bonito”. Y en medio de todo eso, tú. ¿te has sentido así este diciembre?

Las madres suelen recibir mensajes contradictorios:

“Es época de amor y familia”… pero también “haz que todo salga perfecto”.

 “Disfruta estos días”… pero también “no falles en ningún detalle”.

 “Conéctate contigo”… pero “no olvides quedar bien con todos”.

 “Piensa en ti también” … pero “primero va la ilusión de los niñxs”.

 “Hay que ir con la familia” … pero “también quiero estar en casa”.

Por eso, el autocuidado en Navidad se vuelve tan visible: porque el contraste es mayor. Pero esa visibilidad no significa que el resto del año debas funcionar en automático. El año tiene 12 meses, 365 días, ¿cuántos días has dedicado a tu autocuidado? El autocuidado no es un lujo: es regulación emocional, es una necesidad humana.

En psicología, el autocuidado no se refiere solo a “hacer algo bonito para ti”. Significa sostener tus recursos internos, permitirte hacer pausas, escuchar señales del cuerpo, reconocer emociones y pedir apoyo cuando lo necesitas. El autocuidado diario incluye aspectos tan simples y tan profundos como:

– descansar cuando estás agotada, aunque sea 10 minutos.

– poner límites sin sentir culpa, aunque sea complicado practicarlo.

– pedir ayuda sin justificarte, todas necesitamos ayuda en algún momento.

– darte permiso para no llegar a todo.

– atender tus necesidades básicas, tú también tienes necesidades.

– reconocer tu cansancio emocional, es humano estar agotada.

– validar tu humanidad en tu rol de madre.

Esto no depende del mes del año. Depende de ti, de tu bienestar y de la posibilidad de acompañar a tus hijos desde un lugar más presente y menos desbordado.

¿Por qué cuesta tanto sostener el autocuidado fuera de Navidad?

Porque el resto del año no existe un recordatorio cultural que te diga “oye, también importas”. Por lo tanto, el recordatorio lo tienes que poner tú, en el móvil, en una nota en el espejo, en el monedero, leerlo cada día: “Tú también importas”. En cambio, hay otros mensajes mucho más cotidianos: 

“Tú puedes sola.”

“Los niños van primero.”

“Aguanta un poquito más.”

“Es normal sentirse así.”

“Ser madre es sentirse cansada todo el tiempo.”

“Bienvenida al club de las madres.”

“Ya te acostumbraras.”

“Como crees que estás las otras madres? no te quejes tanto.”

Pero que sea frecuente no significa que sea saludable, de hecho, no lo es. Muchas madres terminan viviendo en un estado de sobrecarga emocional permanente, y solo en diciembre, cuando la exigencia aumenta, se dan cuenta de lo mucho que ya venían sosteniendo sin apoyo. El autocuidado no debería activarse como una alarma estacional. Debería ser un acto de prevención, no solo de emergencia. Llegar al último mes del año con sobrecarga emocional hace que diciembre sea un mes “temido”, “odiado” y no “mágico”.

Te dejo algunas sugerencias para integrar el autocuidado como parte de tu maternidad diaria.

Estas prácticas no requieren grandes cambios ni tiempo extra —algo que sé que es valioso—, sino pequeños recordatorios de que tú también existes dentro de tu rutina.

  1. Pregúntate cada mañana: “¿Qué necesito hoy?”

Puede ser descanso, una conversación honesta, moverte un poco,

hidratarte, o que alguien más te ayude.

  1. Normaliza pedir apoyo

No es señal de debilidad, sino de autoconsciencia emocional.

  1. Define tus “no negociables”

Tal vez es tu ducha tranquila, tu café sin interrupciones, o 10 minutos de silencio por la noche.

  1. Dejar de ser la gestora emocional de todo el hogar

Compartir responsabilidades también es autocuidado.

  1. No esperes a sentirte desbordada para cuidarte

Si el autocuidado entra solo cuando ya no puedes más, llega tarde.

Ser madre no significa olvidarte de ti, La maternidad no necesita héroes invisibles; necesita mujeres reales, humanas, imperfectas… que merecen descanso, espacio y escucha.

El autocuidado no es una “pausa navideña”: es una forma de maternidad sostenible, respetuosa y emocionalmente honesta.

Recuerda esto: cuando tú te cuidas, no abandonas a tus hijos. Les enseñas también a cuidarse. Si la madre es feliz es muy probable que sus hijxs sean felices. Dicen que lxs hijxs son el espejo de lo que son las madres y los padres, por lo tanto ¿qué quieres enseñarle a tus hijxs?

¿Te gustaría profundizar en tu bienestar emocional como madre? Si sientes que necesitas acompañamiento para sostener tu autocuidado durante todo el año —no solo en fechas especiales—, estoy aquí para ayudarte.

Podemos trabajar juntas para que te sientas más serena, presente y conectada contigo misma.

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